
En estos últimos meses, Richard Donner ha vuelto a estar de moda. Primero fueron sus
"16 Calles", un trepidante thriller, dirigido con pulso maestro y en donde cedia el protagonismo a Bruce Willis, al que acompañaba Mos Def. Una cinta deudora de la buddy movie por excelencia,
"Arma Letal" (otra creación de Richard "Dick" Donner) pero con el alma callejera y la acción contrarreloj de
"Jungla de Cristal III, la venganza".Después vino el remake de
"La Profecia", que no hizo más que ensalzar las virtudes de la cinta original de Donner, y recordarnos la estupenda cinta de terror que esta era.
Y por último ha sido esa nueva versión, medio remake, medio secuela, medio lo que sea, de
"Superman", "Superman Returns", que nos traia a la mente, a través de algunas de sus secuencias de homenaje, los maravillosos momentos del superheroe de capa roja, que la cinta de Donner nos ofreció hace ya casi 30 años.

Parece existir, por tanto, un revival del cine de Donner, un director clave dentro del cine de los 80, que ahora cuenta con 76 años y que continua activo, preparando un nuevo film
"Sam and George", que protagonizará Mel Gibson, con el que ya trabajó en la saga de
"Arma Letal", en
"Maverick" y
"Conspiración".Por todos esos motivos, decidí revisar una de sus películas más populares de los años ochenta,
"Los Goonies", una película infantil que todo niño deberia ver para crecer en estado de felicidad.
"Los Goonies" del año 1985, parte de una idea original de Steven Spielberg, en una época en que el rey midas de Hollywood, no solo dirigia con certero éxito, sino que además tenía tiempo para escribir historias para otros directores. Fue aquella, la segunda y última vez que Spielberg escribia una historia para la gran pantalla que no dirigiese el mismo. La primera fue para
"Poltergeist" que realizaría Tobe Hooper, con la presencia continua en el rodaje de Steven, tanto que hay muchos que creen que Spielberg dirigió mucho más que Hooper.
Para
"Los Goonies", Spielberg ideó un argumento muy fiel a sus inquietudes cinematográficas. En el estaban presentes los valores de la unidad, la superación, la familia, los barrios residenciales y las aventuras.
"Los Goonies" parecian una suerte de
"Indiana Jones" para los más pequeños de la casa, con tesoros escondidos, pasadizos secretos, trampas y villanos en busca del botín.En esta ocasión, Spielberg no firmó el guión, sino que lo encargó a su amigo Chris Columbus, la persona idonea para mezclar las aventuras con lo infantil y dotarlas de un humor universal e inocente romanticismo. Había sido el responsable del guión de
"Gremlins" y acababa de hacer lo mismo con
"El secreto de la piramide" (más tarde demostraria sobradamente sus dotes para el cine familiar con
"Solo en casa" y las dos primeras partes de
"Harry Potter").

A la historia de Spielberg y el guión de Columbus, le hacía falta un director solvente en el terreno del cine espectaculo, y que mejor, por entonces que Richard Donner, un contrastado director en lo que al entretenimiento se refería.
Con esta mezcla el producto final parecía infalible, y así fue,
"Los Goonies" fue todo un éxito en los 80, con grandes resultados en taquilla y que sigue siendo una película cariñosamente recordada por el espectador. Además no es de esos filmes de recuerdo infantil que pierden la magia con un segundo visionado, ya en la madurez. Todo lo contrario, ya que encontraremos estupendos detalles y guiños constantes en esta deliciosa cinta de aventuras.
La historia nos situaba en el pequeño pueblo de Astoria, Oregon, en donde un grupo de amigos, que se hacen llamar Goonies, encuentran el mapa de un tesoro escondido en algún rincon de esa localidad. Deciden embarcarse en la aventura, dispuestos a encontrar dicho tesoro, pero se toparan con los Fratelli, una familia mafiosa que tambien ansia encontrar el codiciado botín.
Con esta premisa argumental,
"Los Goonies" triunfaron en las pantallas. La mezcla era perfecta y su pretensión como film de pura evasión, muy grande. La labor de Donner, contribuyo a dotar al film de un ritmo trepidante, que es evidente desde los primeros minutos de metraje, con esa desenfadada y humoristica presentación de los personajes. Desde ese momento,
"Los Goonies" no dan respiro alguno al espectador.
El reparto, fue francamente acertado. Como villanos, estuvieron memorables y cómicos, tanto Anne Ramsey (la mamá de
"Tira a mamá del tren", comedia negrisima con Billy Cristal y Danny de Vito), como Joe Pantoliano y Robert Davi, los tres miembros de la familia mafiosa de origen italiano. Y al frente de los personajes infantiles, componentes de los autodenominados Goonies, estuvieron Jonathan Ke Quan ("Data"), que el año anterior ya había rodado con Spielberg,
"Indiana Jones y el templo maldito", Sean Astin (con posterioridad, Sam Gangi en
"El señor de los anillos"), Josh Brolin, Corey Feldman, Martha Plimpton o Jeff Cohen como "Gordi", que formo otra memorable pareja con el desfigurado "Sloth"(John Matuszak) , recordado personaje dentro del cine de los años 80.
"Los Goonies" tenian todos los elementos necesarios de una película de aventuras. Y lejos de ser un film exclusivamente infantil, la cinta se convertia en un entretenimiento para todas las edades, con las altas cifras de recaudación que eso conlleva. Una cinta de excelentes resultados, que no era más que una modesta producción, tocada con la varita mágica de quienes saben como crear espectaculos cinematográficos de alta calidad. Y es que la soltura demostrada por Donner tras las cámaras, la emocionante historia Spielbergiana, el toque infantil y juvenil de Columbus, la épica música de Dave Grusin y las idoneas interpretaciones para unos personajes inmejorablemente escritos, han hecho de
"Los Goonies" una de las películas más populares de los ochenta, en el mismo nivel que
"E.T", "Indiana Jones" o
"Superman".Sin duda, una película intocable, que perdura en el recuerdo y en el corazón de muchos espectadores y que cuenta con el aliciente de no perder ni un ápice de su interés en todas y cada una de las veces que se revisa. Por eso
"Los Goonies" marcaron una época para una generación y podrán seguir alegrando la infancia de otras, presentes y futuras.