"El número 23" no se trata de un biopic sobre Michael Jordan, ni tampoco sobre la estancia de David Beckham en el Real Madrid, aunque ojala lo hubiera sido.
“El número 23” es la nueva película de Joel Schumacher, director de irregular carrera, que tiene en su haber; alguna buena película (“Un día de furia”, “Ultima llamada”), muchas cintas francamente entretenidas y solventes con buenos detalles (“Jóvenes Ocultos”, “El cliente”), y un gran número de desatinadas obras (“Batman y Robin”, “9 dias”, “El Fantasma de la Opera”). Esta que nos ocupa, es su mayor despropósito hasta la fecha, a partir de una excusa argumental tan torpe como rebatible.No niego que el número 23 pueda tener algunas particularidades especiales. Es incluso, uno de los números malditos de la serie “Lost”, pero visto el frágil planteamiento que se saca de la manga Schumacher en cuanto a la aleatoriedad de este número y el absurdo thriller de suspense que se monta con tan solo este elemento, a uno le dan ganas de hacer lo mismo con los números 56, 11, 84 y 176 para desmontar las teorías demoníacas del “23 schumacheriano” con suma facilidad y tranquilidad.
Esta premisa, que puede antojarse original o llamativa para el espectador, no es más que el enésimo pretexto con el que urdir un argumento de suspense barato. Y una cinta más SPOILER para acumular entre los muchos thrillers que utilizan la esquizofrenia de un personaje en su parte final a modo de giro supuestamente “sorprendente” (veanse, “El Escondite”, “La ventana secreta” o sin remontarnos mucho tiempo atrás, “Seduciendo a un extraño” por citar tan solo unos ejemplos). FIN DEL SPOILER.
Con una lamentable dirección del peor Joel Schumacher, un nefasto casting que junta a una pareja imposible formada por Jim Carrey y Virginia Madsen, un dubitativo guión de un tal Fernley Phillips, debutante en el arte de escribir, que tan pronto nos adentra en la historia del libro que lee el personaje de Jim Carrey (con un tono de cine negro que parece una broma de mal gusto), como nos vuelve a ubicar en la narración real, sin apenas un nexo de unión, o unos secundarios desdibujados que no aportan absolutamente nada a la trama, “El número 23” es una decepcionante pseudo-película de suspense, donde cualquier atisbo de inteligencia brilla por su ausencia y sus errores son tan grandes que se detectan a leguas.Ni siquiera la atmósfera es inquietante u opresiva, ni la música de Harry Gregson Williams es capaz de sobresalir o superar la media. Y además Jim Carrey borda aquí una de sus peores y más desentonadas interpretaciones fuera de la comedia.
Para colmo de males, su tramo final, dedica buena parte de sus minutos a explicar ese giro argumental que toma la película, como el que cuenta un chiste y acto seguido emplea más tiempo en explicar la gracia del propio chiste. Innecesario, pretencioso y vergonzoso.
La entrada de cine de “El número 23” pueden ser los 6 euros peor empleados de vuestro bolsillo, así que es preferible que os abstengáis de cometer semejante locura. Y por si no habéis reparado en ello, 6 euros salen de multiplicar 2 euros x 3 euros, que juntos dan como resultado 23…Casualidades de la vida…o no.




En definitiva, una correcta y entretenida propuesta, que engrosará esa lista, cada vez más amplia, de films de género preocupados por el cambio climático, pero que no será recordada dentro del cine de ciencia-ficción, ni siquiera por esos detalles o virtudes aisladas que pueda contener.
La mejor crítica posible de esta película, la realizó el maestro Spaulding en su 



Una preciosa obra, a reivindicar dentro de la completísima carrera de Billy Wilder, que fue injustamente tratada en su momento, únicamente por presentarnos a un mujeriego con la edad de Gary Cooper, en una época en la que un libertino seductor no debía tener cerca de 60 años. “Ariane”, Hepburn, Cooper, Wilder, Diamond, Trauner, etc, son nombres y apellidos con los que se puede escribir la historia del cine. Recuperenla si no lo han hecho todavía.


Esta claro que "The Last Kiss" suena a "deja vú", que gran parte de sus virtudes pertenecen a su original ("L´ultimo bacio"), que su final es un poco brusco, que algunos de sus personajes desaparecen sin más, que no faltan la típica escena de la boda, los barrios residenciales perfectos y los buenos trabajos y coches perfectos para protas que son demasiado jovenes y guapos, sin embargo hay algo de realidad, en cuanto al amor y su responsabilidad que me han convencido por encima de todo lo citado anteriormente y que hacen que no me arrepienta de su visionado.








“Diario de un escandalo” logró cuatro justas y merecidas nominaciones al Oscar, para Phillip Glass, Judi Dench, Cate Blanchett y Patrick Marber, que son, junto al director del evento, los grandes artífices del buen resultado de este film de innegable flema británica.






