R.I.P: INGMAR BERGMAN
Un cineasta singular. Adorado e imitado por Woody. Amante de lo trágico y lo existencial. La vida y la muerte. Dios. La religión. El mal. La mujer. El psicoanalisis. Una partida de ajedrez.
Un cineasta singular. Adorado e imitado por Woody. Amante de lo trágico y lo existencial. La vida y la muerte. Dios. La religión. El mal. La mujer. El psicoanalisis. Una partida de ajedrez.
Esta mañana me he levantado, he encendido el ordenador y me he encontrado con esta foto de familia. Una manera inmejorable de comenzar el día.

RUFUS WAINWRIGHT: Rufus demostró su poderio, personalidad y talento en su actuación en Benicassim. Con un traje imposible que reunia todos los colores existentes, el bueno de Rufus comenzó por todo lo alto interpretando “Release the Stars”, uno de los temas más populares de su último y homónimo álbum, el cual revisaría casi al completo. Con o sin piano, Wainwright corroboró eso que todos sabemos, que su voz es magnifica, que sus composiciones lo son todavía más y que su figura es la de un todopoderoso “mesias gay”. No hay más que ver su cabaretera finalización del concierto, cantando al playback “Get Happy” con medias, tacones y los labios bien rojos,
AMY WINEHOUSE: La chica mala del momento, que en Benicassim me mostró tímida, contrarrestando su encogimiento con su potente voz y sus pegadizos temas de “Back to black”. Lejos quedaba, por tanto su imagen de niñata contestona que mandó callar al mismísimo Bono de U2, que le propinó un puñetazo a una seguidora o que apareció borracha en un programa de televisión. Dos negros bailones, que no dejaron de moverse en ningún momento completaron un espectáculo que se puede colocar entre lo mejor del FIB de este año. No faltaron, claro está, "You Know I'm No Good" o“Me and Mr. Jones”. Hablando de Jones, Amy Winehouse tiene su única participación en las bandas sonoras de cine, en la segunda parte de las aventuras femeninas de Bridget Jones, para la que versionó el tema de The Shirelles, “Will You Love Me Tomorrow”.
KINGS OF LEON: Los hermanos y primos Followill, llevaron su rock de raíces americanas a esta edición de Bennicasim, actuando en el Escenario verde, justo después de The Hives y antes de Black Rebel Motorcycle Club (“ahí es ná”) y dejaron buen sabor de boca. Repasaron su último álbum, “Because of the times” y recordaron algún éxito pasado como “Molly´s chambers”, que junto a “Holy Roller Novocaine” y “California Waiting” sonaba en la comedia de los Farrelly, “Pegado a ti”.
ANTONY AND THE JOHNSONS: Lo de Antony fue la gran decepción de este FIB. Todos esperabamos ansiosos su actuación y poder escuchar en directo su personal voz que tan buen resultado dio, poniéndonos los pelos de punta en “I´m a bird now”. Pues bien, no fue así. Antony apareció en el escenario descentrado, se mostró inestable e inseguro, desapareció en una de sus mejores canciones, “Hope there´s someone” y no dio en ningún momento síntomas de tranquilidad, a juzgar por sus movimientos y la cantidad de veces que agitó extrañamente la mano y miró a sus músicos. Y todo ello sin mencionar su figura, más rechoncha y asexuada de lo que aparentaba en las fotos promocionales.
Una mala noticia para el día de hoy. Según el diario Bild, el actor alemán Ulrich Mühe, al que recientemente vimos en la maravillosa "La vida de los otros", encarnando a ese frio oficial de la Stasi que acababa conmocionando al espectador, falleció el pasado Domingo día 22, victima de un cancer estomacal.

THE HIVES: Los suecos, liderados por Pelle Almqvist, un tipo imparable con un rostro a medio camino entre el Alex de “La naranja mecánica” y la gesticulación de Jim Carrey, se ganaron a pulso el ser los mejores en el Festival Internacional de Benicassim 2007. Ellos mismos se auto-adjudicaron ese galardón en el transcurso de su actuación, en la que Pelle, “conquistó” al personal a base de trepar y chapurrear castellano. Sus participaciones en las bandas sonoras se limitan a dos cintas para el público joven. Una de ella, “Admitido”, comedia con Justin Long (al que pronto veremos acompañando a Bruce Willis en “La Jungla 4.0”) dirigida por Steve Pink, el productor de “Alta Fidelidad” y un blockbuster rompedor como fue “Spiderman”, en el que consiguieron colar su mayor hit hasta la fecha “Have to say i told you so”.
ALBERT HAMMOND JR: Su actuación en el FIB resultó escasa e incluso insatisfactoria por ese corte imprevisto de luz en medio de uno de sus mejores temas, “Back to the 101”. Sin embargo tuvo tiempo para demostrar que The Strokes, su banda, no acaba en Julian Casablancas, y que su disco, “Yours to keep” es una delicia y que sus nuevos temas tienen una vena mucho más rockera. Sus incursiones en el mundo del cine van unidas a las de The Strokes. Al igual que The Hives, aparecieron en, la muy vendida, banda sonora de “Spiderman”, con el tema “When it Started” y posteriormente, Sofia Coppola los requirió para imprimir ese toque de modernidad que tanto le gusta a “Maria Antonietta”, su personal retrato de la díscola reina, con el tema , "What ever happened".
THE B-52´s: La mítica y colorista banda neoyorkina, que parece salir siempre de casa con unas vestimentas asesoradas por los dibujantes Hanna-Barbera, tiene, no por casualidad, su más famosa colaboración en la gran pantalla, con el tema “(Meet) The Flinstones” que compusieron para la película de “Los Picapiedra”, en la que también aparecían interpretando el tema “Bedrock twicht”. Su música, de ecos sesenteros, roqueros y ye-ye cuadraban a la perfección en “Las chicas de la tierra son faciles” con Geena Davis y Jeff Goldblum, gracias al tema “Shake that cosmic thing”, en “El cantante de bodas” de Adam Sandler con “Private Idaho”, o en “Mistery Men” de la que podrían haber sido unos protagonistas impecables. Su “Love Shack” ha sido usado en numerosas ocasiones (“El Sol Naciente” o “Frankie y Johnny”) e incluso las cintas más infantiles, “The Rugrats; La película” y “Pokemon 2000”, se han acordado de ellos. Y lo más sorprendente es que todas parecen películas diseñadas por y para las canciones de esta banda con nombre de bombardero americano.

KIKO VENENO: En un festival cada vez menos español y más inglés (un 65% de ingleses y un 12% de franceses del total de asistentes), la presencia de la guitarrita y el simpático arte del canoso Veneno hizo recordarnos a todos que seguíamos en España y que no habíamos viajado a Glastonbury. Entre “Joselito” (el de la voz de oro) y “Volando Voy”, Kiko recordó que está muy bien eso del cariño y de este modo, el personal se entrego al flamenquito más patrio y gozoso.
Se llama: "Next"
Antes del inicio, después de la gran guerra entre el cielo y el infierno, Dios creó la tierra y dio dominio sobre ella a ese primate habilidoso al que él había puesto como nombre “Hombre”.
Es imposible no ceder ante la perfección técnica y artística a la que rayan ciertos episodios y que en su segunda temporada alcanzan cotas inimaginables de suspense e interés. La quietud de muchos capítulos contrasta con esa atmósfera de temor y turbación que sobrevuela en toda la serie. “Carnivàle” es sucesora del universo de David Lynch (Michael J.Anderson, actor habitual de Lynch, es aquí el enano Samson, motor del circo y personaje con mayúsculas), del cine de Todd Browning y en concreto de su “Freaks, la parada de los monstruos”, y me atrevería a decir que en sus pasajes más clásicos al cine de John Ford.
En cuanto al apartado interpretativo, el casting y sus sucesivas interpretaciones demuestran el extremo cuidado con el que se ha tratado la serie. Desde Samsom, el jefe enano del circo con una personalidad tan grande como pequeña es su estatura, pasando por Ben Hawkins (un nombre para la historia de la televisión), encarnado por Nick Stahl (“Terminador 3”), Adrianne Barbeau, la encantadora de serpientes (durante muchos años esposa y actriz de John Carpenter), Jonesy, (Tim DeKay) atormentado ex-jugador de béisbol, Clea Duvall (ahora en "Heroes") encarnando a la insegura Sofie y sobre todo, la pareja de hermanos formada por Amy Madigan (esposa en la vida real de Ed Harris) como Iris, y Clancy Brown (el malvado jefe de prisiones de “Cadena Perpetua”), inconmensurable como el Hermano Justin, con su potente voz al servicio de monólogos y discursos apocalípticos y con una dualidad en su persona aterradora.
Planteada, a priori, como una serie de 6 temporadas, el enorme presupuesto que requería “Carnivàle”, rodada en exteriores, y de impecable factura técnica, unido al descenso de espectadores en su segunda temporada, allá por 2005, llevaron a la HBO a la cancelación prematura de la serie, sin apenas margen de maniobra. Por ese motivo, “Carnivàle” acaba con la historia principal consumada pero con una subtrama abierta o inconclusa, que daría para una tercera y cuarta temporada, aunque no por ello, insatisfactoria.Steve McQueen era la estrella del evento, encarnado al Cincinnati Kid al que aludía el título original y a ese "rey del juego" al que hace referencia la traducción española. Y ese juego no era otro que el Poker, siendo "El Rey del Juego" junto a "El Golpe", la película más conocida en lo que a apuestas, retos en tapetes, barajas y duelos de miradas se refiere.
Un McQueen en pleno auge, posterior a "La Gran Evasión" y previo a "Bullit", componía a un impasible y talentoso aunque frágil jugador en esta cinta en la que sobrevuela constantemente el miedo a la derrota, no solo en el juego, sino también en el apartado sentimental, en el que la sex-symbol, Ann Margret y la joven Tuesday Weld (nominada al Oscar en "Looking for Mr. Goodbar" y vista en "Erase una vez en America") se disputaban el cariñó de McQueen.
Su rival, un otoñal Edward G.Robinson, que venía de hacer otra cinta divertimento con estrella incipiente de por medio como era "El Premio" muestra aquí elegancía y seguridad en el juego frente al impetuoso McQueen. Un irrepetible duelo de altura.
Ni que decir tiene, que lo mejor de "El Rey del Juego" son sus momentos alrededor de la partida cumbre que enfrenta a los dos grandes jugadores de poker, a diferencia de sus momentos románticos,menos interesantes y un tanto pasados de moda. La tensión, la ambición y la derrota son perfectamente transmitidas al espectador por el buen hacer de Norman Jewison, que se basa en el juego de miradas de estos dos magníficos actores para garantizar la emoción en la partida, así como también en los intereses económicos y amorosos de Rip Torn y el grandisimo secundario Karl Malden.
Nueva Orleans, el soul, el pequeño papel de Cab Calloway, la música de Schifrin (no tan presente como otras de sus míticas partituras) y su acertado final, completan está encantadora obra, que merece la pena revisar aunque haya quedado a la sombra de obras maestras del género como "El Golpe" o "El Buscavidas".
Lejos de limitarse a ser tan solo el nombre que figure en la realización de la secuela de “28 días después” como una especie de sosias de Danny Boyle, el canario Juan Carlos Fresnadillo, ha tirado de oficio y de talento hasta conseguir que su nombre y apellidos trasciendan como uno de los grandes aciertos de “28 semanas después”. Y nosotros, los españoles, estamos si cabe más sorprendidos y orgullosos de Fresnadillo, por demostrarnos que un director del panorama nacional (ese que está tan de capa caída últimamente) se defiende tan por encima del presupuesto y la propuesta visual que requería esta secuela.Y eso, a pesar de que nosotros, fuésemos testigos de su estupenda puesta de largo en el largometraje como fue “Intacto”, que ya dejaba entrever las inquietudes y el buen hacer del canario.
En “28 semanas después”, Fresnadillo se muestra tan vivo, visceral y contundente como se mostraba Boyle en esa primera entrega que fue capaz de resucitar el cine de zombies. Con una secuela muy bien planteada desde su creación (el guión es del propio Fresnadillo junto a Jesús Olmo, Enrique López Lavigne y asesorados por Rowan Joffe), esta continuación contiene un inteligente enlace con su film predecesor que permite el desarrollo de una nueva historia provista de interés y que además se permite el lujo de abrir nuevas vías para sucesivas entregas. “28 semanas después” es, por tanto, una secuela bien proyectada y ejecutada, y un buen ejemplo de cómo construir una secuela que funcione con y sin su film original, sin fracasar en el intento.
Con un arranque tremendamente agresivo, Fresnadillo atrae rápidamente la atención del espectador y entronca sabiamente ambas partes. La presentación de una familia que es devorada por los portadores del letal virus y el dilema de un padre (Robert Carlyle) que entre salvar a su esposa o escapar, elegirá la segunda opción, abre una vía familiar, vengativa y trágica de propagación del virus. 6 meses después de ese hecho, uno de los tantos sufridos en Inglaterra por esa infección, la cuarentena se ha implanta en la sociedad y un código rojo de aniquilación indiscriminada sobrevolará Londres ante el temor de una nueva plaga.
“28 semanas después” no se distrae y va al grano en todo momento. Es tan brutal y despiadada como lo era “28 días después”. Su cámara es epiléptica para la tensión y reposada en todo lo demás. Es tan entretenida o más que la cinta de Boyle y contiene todos los elementos y situaciones del cine de zombies (aunque en este caso no sean muertos vivientes al uso). La presencia militar, que en “28 días después” cambió, la historia, de tercio desafortunadamente, es aquí utilizada como posibilidad de escape para los protagonistas y leve y soterradamente como denuncia política a la presencia de Bush y compañía en Irak.
Visto lo visto, parece que con Fresnadillo tenemos a un director de género para rato. El siguiente paso sería el de continuar en la industria internacional, pero con una obra de autoría propia, con la que confirme los buenísimos augurios dejados con “28 semanas después”, una cinta francamente entretenida y a la altura del original.© 2013 EL SÉPTIMO CIELO is designed by Templateify