Matthew Vaughn, es, además del marido de Claudia Schiffer, el productor de todos los films de Guy Ritchie, entre los que se incluyen “Lock and Stock”, “Snatch” y también “Barridos por la marea”. No era raro que tarde o temprano saltase al campo de la dirección, y lo hizo hace un par de temporadas con el modesto thriller “Layer Cake” protagonizado por el ahora 007, Daniel Craig.
Por su parte, Neil Gaiman, británico como Vaughn, es un escritor de novelas gráficas, descubierto por Alan Moore y creador de personajes de cómic como “The Sandman”. Un tipo inquieto que ha tocado todos los palos; poesía, relatos cortos o guiones. Se encargó de la adaptación inglesa de “La princesa Mononoke” del gran Miyazaki, escribió el episodio piloto de “Babylon 5” y ha hecho lo propio con la nueva película de Zemeckis, “Beowulf”. Un autor lleno de fantasía e imaginación.
Ahora las carreras de Vaughn y Gaiman se han unido y aunque las malas lenguas afirman que el segundo no ha quedado demasiado contento con la adaptación que se ha hecho de “Stardust”, el caso es que esta mezcla ha traído consigo una de las cintas de fantasía y aventuras más entretenidas y festivas que se han hecho desde “Willow”, “La princesa prometida” o “Dentro del laberinto”.
Porque “Stardust” tiene ese encanto y esta humildad que ha perdido el cine de aventuras de nueva generación. Aquí no hay abuso del chroma, no hay esa excesiva carga de efectos especiales (aunque, obviamente, cuando es necesario recurre a ellos a favor de la historia) y si una sana intención de narrar una historia de fantasía utilizando los elementos más clásicos del género.
En “Stardust” podemos encontrar brujas, hechizos, espadas, jinetes, princesas, reyes, tronos, navíos y piratas. Una misión que inicia un viaje por mundos mágicos y que da pie al romance y a la aventura. Como en las mejores películas con las que uno disfruta de niño.
La historia, nos sitúa en el pequeño poblado de “El Muro” que toma este nombre por la barrera que separa a un mundo lleno de amenazas de las tranquilas vidas de sus habitantes. Algo que cambiará cuando Tristan decida traspasar esa frontera en busca de una estrella caída del cielo.
Llena de sentido del humor (atención a los herederos fantasmas y sus nombres), con un carácter más modesto que grandilocuente, pero efectivo, “Stardust” logra puro entretenimiento a imagen y semejanza de los mejores cuentos de hadas vistos en la gran pantalla, fin en el que pone un importante grano de arena su reparto, compuesto por nombres británicos como Charlie Cox (Tristan), Jason Flemyng (Primus) David Kelly (el guardian del muro) o Mark Strong (Septimus) a los que se les van uniendo grandes de Hollywood como Michelle Pfeiffer, deslumbrante como bruja malvada, Peter O´toole, Claire Danes o un Robert De Niro totalmente autoparódico y divertidísimo, que últimamente parece pasárselo en grande con estos papeles más libres y menos serios.
Todo ello aderezado por la adecuada música del no demasiado conocido compositor Ilan Eshkeri, que cumple con creces su cometido, añadiendo espectacularidad al evento.
“Stardust” no hace distinciones de público. Es cine para toda la familia, capaz de dejar igual de satisfechos a todos y cada uno de sus miembros, caracteristica dificil de encontrar en films como "Las crónicas de Narnia", "Los seis signos de la luz" o sin ir más lejos, la saga del mago adolescente "Harry Potter". Es también la película que hace de Vaughn un director con futuro prometedor y a los relatos de Gaiman, potenciales fuente de inspiración de nuevas películas.
Es altamente recomendable y estoy seguro que os supondrá una grata sorpresa.
Y como apunta mi compañero
cineahora, aludiendo a su flojo recibimiento de cara a la taquilla;
"peli de culto desde ya".