PONYO
Sería conveniente apreciar como merece el momento en que se encuentra el cine de animación. Una época en que conviven en perfecta sintonía la evolución técnica de Pixar con la tradición de Ghibli Estudios, el cine trepidante, sutil y lleno de matices adultos de Brad Bird contra el toque infantil, artesanal y encantador del maestro Miyazaki. Un momento que nos permite disfrutar de igual manera de proyectos tan diferentes como “Wall-E” o “El Castillo Ambulante”.
“Ponyo en el acantilado” es la más reciente maravilla del japonés Hayao Miyazaki. Una obra perfectamente enmarcable dentro del cine de este animador, donde el compromiso con la naturaleza, el ingenio en los universos recreados y el tono deliberadamente naif vuelven a ser las señas de identidad.Versión muy libre de “La Sirenita” de Hans Christian Andersen, “Ponyo en el acantilado” narra la historia de una niña pez que entabla amistad con un niño que la recoge del mar. Esta sencilla trama argumental es suficiente para que Miyazaki desarrolle una aventura con mensaje ecológico implícito, tal y como ya hiciese en “La princesa Mononoke” o en “El viaje de Chihiro”, por citar tan solo dos de sus mejores obras. Miyazaki busca inculcar su idea de entendimiento entre el ser humano y la Tierra (en este caso la coexistencia con el mar) del responsable uso de los recursos naturales y también de la amistad, y lo consigue con el gran resultado habitual en su cine, en el que no solo los niños salen satisfechos con el mundo imaginado por el japonés, sino que también los adultos son capaces de apreciar la enorme sensibilidad y lirismo que desprenden las imágenes de este creador.
Hay un extremo tacto en cada plano de “Ponyo en el acantilado”. La delicadeza del cine de Miyazaki está en su máximo grado en este trabajo, donde su trazo, sus silencios, los personajes (los fantásticos y los reales) y la música de su compositor habitual, Joe Hisaishi destacan en particular y en conjunto. De ahí que “Ponyo en el acantilado” como “Mi vecino Totoro” o “El viaje de Chihiro” sea un cine hipnótico, mágico y sincero que debería ser considerado de obligado visionado para los pequeños de todo el mundo.
Como película gestada como un regalo a su propio nieto (Miyazaki cuenta con 70 experimentados años), “Ponyo en el acantilado” es probablemente la obra más infantil de toda su carrera cargada de inocencia y bondad (no existe un solo antagonista o villano en toda la película). Una obra necesaria, vitalista y mucho más que recomendable para los padres y sus hijos. Saldrán todos encantados.
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Prodigioso del piano y el minimalismo y experto en occidentalizar sonidos orientales, Joe Hisaishi (su nombre artístico es un homenaje a su ídolo Quincy Jones) es considerado una eminencia en Japón donde ha desarrollado toda su carrera. No exageramos si decimos que Joe Hisaishi es uno de los tres mejores compositores de cine de la actualidad. Su reconocimiento no es mayor al no haber hecho nunca las maletas para Hollywood, pero a poco que uno indaga en su obra encontrará alguno de los mejores temas de cine de las últimas décadas.

- En la imagen superior vemos el cielo según la pequeña Susie Salmon (Saoirse Ronan) la cual observa todos los acontecimientos posteriores a su muerte, incluyendo a su asesino (Stanley Tucci, al que vemos en la imagen siguiente). Ella es la protagonista sobre la cual gira la trama de "The Lovely Bones", la adaptación de la conocida novela de Alice Sebold, "Desde mi cielo" que lleva tiempo preparando Peter Jackson. Después de varios retrasos y cambios de reparto; Mark Whalberg sustituyó a Ryan Gosling a ultimisima hora, parece que la cinta estará lista de cara a los premios Oscar, con estreno previsto para el mes de Diciembre. Susan Sarandon y Rachel Weisz completan el reparto de una historia emotiva y cruel al mismo tiempo.
- También Peter Jackson está detrás de "Tintin" en intensa colaboración con el señor de la gorra, que no es otro que Steven Spielberg. Un binomio para quitar el hipo en una película que estará repleta de efectos y hallazgos visuales. A juzgar por la primera foto, Andy Serkins y Jamie (Billy Elliot) Bell se pasarán todo el rodaje vestidos de negro y con sensores por todo el cuerpo. Como no, la imagen nos la ofrece la revista Empire.
- Y para finalizar esta ronda de novedosas estampas, os dejo el cartel de la segunda temporada de una serie vampírica altamente recomendable siempre y cuando uno sepa captar el extraño sentido del humor que en grandes dosis contiene; "True Blood" con una insoportable protagonista de nombre Sookie Stackhouse que si resulta tan repelente es porque Anna Paquin es una estupenda actriz.



De este modo, un impactante accidente de avión o una peligrosa situación en pleno centro de Nueva York son dos buenos ejemplos de lo que puede llegar a ofrecer Alex Proyas (al que sería interesante poder ver en un film más libre y menos de encargo) y esta película en concreto, que debe mucho al cine de Spielberg y a dos de sus mejores obras, “La guerra de los mundos” y “Encuentros en la tercera fase” aunque su parecido con esta pueda resultar en “Señales del futuro” demasiado artificial e impostado, llegando a molestar al espectador que había puesto esperanzas en el despegue definitivo de la película. 








No lo conocía. Ahora no me lo quito de encima. Cada vez que voy al cine, está allí, camuflado en diversos roles.
Esta semana lo he vuelto a ver. Le llamaban Duke y era compañero de espionaje de Clive Owen en "Duplicity". 




Con semejantes credenciales, es una lástima que “Duplicity” nunca despegue y esté llamada a caer en el olvido con tanta rapidez. Una película elegante pero fallida que además no hará precisamente un favor a otro inminente estreno de gran parecido en reparto e intenciones, “The International”, dirigida esta vez, por el alemán Tom Tykwer (“El Perfume”).
