
A simple vista, cualquier ser humano desearía estar en su piel, salvo por la labor con la que se gana la vida; ser un verdugo laboral que se enfrenta diariamente a la tarea del despido de un trabajador.
Solo un tipo sin conciencia alguna, e insensibilizado ante la emociones ajenas puede llevar a cabo semejante faena. Solo un tipo individualista que ha perdido la capacidad de sentir algo por alguien es capaz de hacerlo y ni siquiera pestañear.Como ya ocurría con el personaje de Aaron Eckhart en la primera película de su director, “Gracias por fumar” o con el secundario de Jason Bateman en “Juno”, Jason Reitman pone ante nuestros ojos a un personaje de marcadas convicciones y vida modélica, exponiéndolo posteriormente a dilemas que le hacen desestabilizar su existencia y dudar de sus propios discursos. La faceta favorita de Reitman es la de desenmascarar a sus personajes para a través de ellos llegar a poner en tela de juicio el funcionamiento de la sociedad actual. Si “Gracias por fumar” hablaba del tabaco y “Juno” del embarazo adolescente, “Up in the air” es una película sobre la crisis económica o laboral, aunque en realidad las tres vienen a hablar de otra crisis, la de la propia realidad en la que se encuentran sumidos cada uno de sus personajes protagonistas, la de la propia madurez.
“Up in the air” tiene, por tanto, sus bazas en las interpretaciones y en la cuidada construcción de de sus tres protagonistas principales. George Clooney, en su mejor papel hasta la fecha, encontrará en Vera Farmiga y Anne Kendrick dos excelentes réplicas que van modelando la filosofía de este ejecutivo lleno de claroscuros, al tiempo que marcan el paso de una película que avanza sobria y con paso firme en su relato de una sociedad que ha abandonado las comunicaciones interpersonales.
Reitman se mueve con fluidez en una muy sólida adaptación de la que el mismo firma el guión, pasando con acierto sobre variados terrenos; “Up in the air” comienza como una ágil y elegante comedia, pasa a ser una especie de “buddy movie” ejecutiva, para convertirse en un drama romántico de carácter indie (un tono cada vez más innecesario y molesto) y acabar preguntándose a si misma y al espectador la validez de todo lo anteriormente expuesto, en un final lleno de amargura e incertidumbres.


















Siguiendo la línea más comercial que cualitativa, los Globos de Oro interpretativos también han premiado a los logros de taquilla. Quien pensase que Sandra Bullock jamás podría ser designada mejor actriz del año no estaba en lo cierto. La buena de Sandra se hizo con el premio a mejor actriz dramática por “The Blind Side” justo en el año en que fue la actriz que más recaudó en taquilla en los EEUU. Por delante de Matt Damon, Daniel Day Lewis o Joseph Gordon Lewitt, el nuevo Sherlock Holmes, Robert Downey Jr. lograba el Globo de Oro a actor de comedia, o ¿quizá era un premio al actor más popular del momento?. A dos veteranos como Jeff Bridges y Meryl Streep no se les pudo negar su estatuilla por “Crazy Heart” y “Julie and Julia” respectivamente, mientras está última veía perder sus opciones en la categoría de Mejor Comedia frente a “Resacón en las Vegas”.









“The Damned United” es la consumación de la, hasta ahora, imposible relación entre cine y fútbol. Tanto, que incluso la película dura 90 religiosos y futbolísticos minutos. Muy recomendable para paliar el vacio en uno de esos fines de semana en los que no se celebra jornada de liga.























