Lejos de amedrentarse por su condición excepcional, Bigelow hace gala en “En Tierra Hostil” ("The Hurt Locker") de un enorme derroche de testosterona, algo que ya se adivinaba en trabajos anteriores de la directora como “Le llaman Bodhi” o “K-19: The Widowmaker”.
Esta narración regresiva donde sobrevivir y volver a casa es el fin de solo unos pocos de sus personajes, supone una nueva aproximación del cine norteamericano a la guerra de Irak, aunque sin posicionamiento ideológico alguno, lo que la separa de títulos recientes como "Redacted" o la infravalorada "En el valle de Elah". La cinta de Bigelow no se detiene un instante a plantearse el verdadero sentido del conflicto, del mismo modo que a su protagonista, el sargento William James (Jeremy Renner) parece no importarle el porqué de tantas bombas y muertes, sino únicamente los chutes de adrenalina que supone llevar a cabo una tarea de artificiero como la suya.
Lo que mueve al protagonista de la cinta es la sensación de riesgo, el contacto con el peligro, el amor por los cables de colores y la kilometrica distancia entre una vida rutinaria y otra, más satisfactoria, repleta de dias agitados. De ahí que en “The Hurt Locker” prime la tensión y la acción, parcelas donde precisamente mejor se maneja Bigelow. Su película, desde el potente arranque, está planteada como una sucesión de secuencias donde desactivar un artefacto explosivo es la misión, con la carga de angustia y suspense pertinente.
Es, por tanto, "En tierra hostil" un desigual ejercicio de cine de suspense bélico y tono documental, la enésima bajada a la realidad del soldado cámara al hombro, en la cual lo verdaderamente destacable radica en la capacidad de Kathryn Bigelow para introducirse en una propiedad exclusivamente masculina y no salir airosa, sino triunfadora. Un merito, que en un año no demasiado fértil ha valido 9 nominaciones al Oscar y quien sabe si una estanteria repleta de estatuillas doradas.

- Toda la emoción que pueda caber en la categoría de Mejor Película (por mucho que haya 10 en vez de 5 nominadas”) brilla por ausencia en las categorías interpretativas. Que “The Blind Side” haya entrado entre las 10 nominadas a Mejor Película confirma que Sandra Bullock tiene el Oscar en el bolsillo, por mucho que Meryl Streep se empeñe año tras año en ser candidata dejando cada vez más lejos el record de nominaciones que ostentaba Katherine Hepburn.




Reitman se mueve con fluidez en una muy sólida adaptación de la que el mismo firma el guión, pasando con acierto sobre variados terrenos; “Up in the air” comienza como una ágil y elegante comedia, pasa a ser una especie de “buddy movie” ejecutiva, para convertirse en un drama romántico de carácter indie (un tono cada vez más innecesario y molesto) y acabar preguntándose a si misma y al espectador la validez de todo lo anteriormente expuesto, en un final lleno de amargura e incertidumbres. 

















Siguiendo la línea más comercial que cualitativa, los Globos de Oro interpretativos también han premiado a los logros de taquilla. Quien pensase que Sandra Bullock jamás podría ser designada mejor actriz del año no estaba en lo cierto. La buena de Sandra se hizo con el premio a mejor actriz dramática por “The Blind Side” justo en el año en que fue la actriz que más recaudó en taquilla en los EEUU. Por delante de Matt Damon, Daniel Day Lewis o Joseph Gordon Lewitt, el nuevo Sherlock Holmes, Robert Downey Jr. lograba el Globo de Oro a actor de comedia, o ¿quizá era un premio al actor más popular del momento?. A dos veteranos como Jeff Bridges y Meryl Streep no se les pudo negar su estatuilla por “Crazy Heart” y “Julie and Julia” respectivamente, mientras está última veía perder sus opciones en la categoría de Mejor Comedia frente a “Resacón en las Vegas”.









“The Damned United” es la consumación de la, hasta ahora, imposible relación entre cine y fútbol. Tanto, que incluso la película dura 90 religiosos y futbolísticos minutos. Muy recomendable para paliar el vacio en uno de esos fines de semana en los que no se celebra jornada de liga.








