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23 mayo 2013
7 VIDEO DEL 23 DE MAYO
13 mayo 2013
"STOKER": NATURALEZA PERVERSA
Park Chan-Wook nos presentaba en
“Thirst” (2009) a un sacerdote caritativo y comprometido abocado a una fuerte
lucha interior al contraer una infección que le convierte en un vampiro con una
imparable sed de sangre. En el conflicto constante del personaje entre la ética
religiosa y el deseo irrefrenable por la muerte, el sexo y otras naturalezas
oscuras basaba el director coreano su estilizada y cuidada mirada llena de
sutilezas, erotismo y maldad contenidas y de una puesta en escena elegante y
sugerente.
Aunque no pueda considerarse a
“Stoker” un título expresamente vampírico, Park Chan-Wook vuelve a repetir con
su última película y primera en territorio norteamericano las constantes que
explotó en su anterior título, haciendo del dilema de su personaje protagonista
por asumir su propia naturaleza su foco principal de atención, cuya querencia
especial por la sangre, su agudizado sentido auditivo, su apellido con nombre
de novelista de terror decimonónico puede convencernos de que Park Chan Wook ha
tenido como referencia conceptual la propia esencia de los seres de la noche.
Sin embargo, esta es tan solo una
premisa de la que partir, como lo es la alusión a “La sombra de una duda” de
Alfred Hitchcock a la hora de dar nombre al malvado tio “Charlie” protagonizado
con excesiva contención por Matthew Goode. “Stoker” no oculta sus referentes, poniendo sus cartas sobre la mesa, destapando cualquier secreto narrativo que pudiera manejar. El coreano viene a decirnos que en su película no importa el que, sino el como, algo claramente detectable por el espectador cuando nos encontramos ante un argumento original insultantemente liviano y limitado desarrollado por el que fuera protagonista de la serie “Prison Break”, Wenworth Miller que no presenta ningún motor argumental como base del relato, tan solo un trío de personajes con los que jugar.
No hay, por tanto, misterios que desvelar en “Stoker”, por lo que la sostenida tensión realizadora de Park Chan-Wook, el halo de intriga y perversión en que el director envuelve a su relato (más dramático que de suspense) es tan solo una postura estética, un alarde de destreza tras la cámara, un exceso por la puesta en escena y el simbolismo visual. “Stoker” es un ejercicio de estilo con un innato y sorprendente talento por el manejo de los efectos sonoros, de los planos impensables, por las interpretaciones extremas donde destaca una lúgubre Mia Wasikowska por encima de las presencias del citado Matthew Goode y de una muy estropeada Nicole Kidman, pero sobre el que lamentablemente no hay nada detrás, algo de lo que el guión de Miller se da cuenta en el último tercio de película e intenta modificar de una manera demasiado convencional, acentuando subrayados innecesarios, buscando provocar alguna acción que estimule el relato. Con ello, la película de Park Chan-Wook se traiciona a si misma y a todo lo expuesto anteriormente y pasa de ser un ejercicio de pura plasticidad técnica a un título fallido por incapacidad para definirse por completo. Con todo, el debut de Chan-Wook en Hollywood le augura un gran futuro en la gran industria a poco que de con una historia a la altura de sus probadas capacidades para manejar el lenguaje audiovisual.
29 abril 2013
"IRON MAN 3": EL BLOCKBUSTER QUE SIEMPRE QUISISTE
“Nosotros creamos nuestros
propios demonios”. Alguien en algún momento pronunció esta cita célebre. No
esperemos conocer más detalles sobre ella, Tony Stark la hace suya pero
confiesa ni saber quien es el autor. Así, con la voz en off de un Stark no demasiado
documentado, comienza “Iron Man Three” para, acto seguido, dar pie a un
rompepistas noventero de Eiffel 65 y a un flashback ambientado en época
navideña. Apenas han bastado un par de minutos para comprobar que Shane Black
va a hacer de las suyas aún estando al frente de una superproducción de gran
estudio, por si quedaba alguna duda de si el guionista de “El último boy scout”
o director de “Kiss Kiss Bang Bang” podía ceder su particular estilo frente a
las imposiciones de una major como Paramount Pictures.
Por suerte Marvel Studios también
está detrás, viene de hacer una película 100% disfrutable como “Los Vengadores”
y el superhéroe en cuestión no es otro que “Iron Man” el más chulapo e
insolente de los superhombres marvelitas lo que pone en bandeja a Shane Black
un producto idóneo para dar rienda suelta a sus constantes cinematográficas y
por ende, una oportunidad de oro para que Stark (Downey Jr. en su salsa más
absoluta) sea todavía más cínico, pronuncie frases más aplastantes y
protagonice metamomentos para la historia del blockbuster.
Este cierre de trilogía, con
carácter conclusivo continúa en la senda de las dos entregas anteriores
mezclando elevadas dosis de humor con acción a raudales, si bien, el guión de
Black y Drew Pearce engarza con otros títulos del blockbuster reciente,
“Skyfall”, “El caballero oscuro, la leyenda renace” a la hora de presentar al
héroe en proceso de introspección y recomposición. Tony Stark (más Stark y
menos Iron Man que nunca) tiene ansiedad, pesadillas y una excesiva obsesión
por su trabajo, sin embargo no encontramos al hombre afectado de los citados
títulos anteriores y si a un tipo que tira de arrogancia y obstinación para
resolver sus posibles problemas. Solo así Stark hará una confesión muy sobrada
que ponga en riesgo su vida y la de Pepper
Pots (de nuevo encarnada por Gwyneth Paltrow, con mayores
dosis de protagonismo), buscará venganza por su amigo Happy (Jon Favreau,
director de las dos primeras entregas) y será capaz de reinventarse desde una
pequeña cabaña de un perdido pueblo norteamericano con la ayuda inesperada de
un niño. Romance, amistad, un resurgir nada místico (Black se ríe de los
retiros remotos de algún que otro superhéroe) y toques de buddy movie
improvisada plagada de diálogos referenciales (-“¿podemos hablar de “Los
Vengadores"?- No se, más tarde-.Chaval, no me agobies”) para componer una
película que se guarda para sí unos secundarios de lujo como Guy Pearce o
especialmente Ben Kingsley o en menor medida, Rebbeca Hall y unas
espectaculares escenas de acción perfectamente integradas (y rodadas) en el
desarrollo de la trama militar y tecnológica basada en el arco argumental de
los comics “Extremis”.
Si “Los Vengadores” supusieron un
entretenimiento de primer nivel, “Iron Man 3” convierte definitivamente a
Marvel en la gran conocedora de la esencia del blockbuster de nuevo cuño, la
cual acierta otorgando a Shane Black plenos poderes para hacer y
deshacer a su antojo el universo del multimillonario héroe, algo que sienta de
maravilla al carácter díscolo y travieso del bueno de Stark, el cual ahora no
solo explota su catálogo de chistes sino que también es capaz de lucir con
orgullo un reloj de Dora la exploradora o sintonizar el último capítulo de
Downton Abbey. Shane Black y Robert Downey Jr. lo han pasado en grande haciendo
esta tercera entrega de “Iron Man” y nosotros con ellos.
22 abril 2013
"LA CAZA"; ¿LOS NIÑOS NUNCA MIENTEN?
Afirma Thomas Vinterberg
(“Celebración”) que no se ha basado en un único caso para relatar la historia
de una mentira infantil que desencadena una imputación social a un profesor de
primaria, y sí en diferentes noticias reales coincidentes. Desafortunadamente
noticias como esta ocurren con demasiada frecuencia (sin ir más lejos, en
Albacete todavía colean las circunstancias de un caso sorprendentemente
parecido al de la película de Vinterberg) y el cine ha reflejado en numerosas
ocasiones las consecuencias humanas de una acusación infundada, desde la
magnifica “La calumnia” (1961, William Wyler) donde Audrey Hepburn y Shirley
McClaine sufrían el vapuleo de un malintencionado rumor infantil hasta la
sobria “La duda” (2008, John Patrick Shanley) con Phillip Seymour Hoffman como
objeto/sujeto incriminado, pasando por el daño provocado por la envidiosa
confesión de Saoirse Ronan en “Expiación” (2007, Joe Wright).
Vinterberg, componente del
movimiento Dogma 95 y explorador del comportamiento humano, de las conductas de
la comunidad social, encuentra en “La Caza” (2012, "The Hunt")un vehículo perfecto para volver a
poner en liza sus inquietudes como autor. En la humillación de Lucas, un
profesor de primaria acusado de abuso de menores, basa el director danés su
relato, ubicado en un entorno cerrado, cercano, fraternizado, no por
casualidad. En un pueblo pequeño el eco de un rumor siempre se expande con
mayor facilidad. Lucas (y por ende, el espectador) sufrirá el dolor del vapuleo
social, un linchamiento muy próximo y derivado de la realidad en que vivimos
donde la susceptibilidad, la paranoia, el castigo social se magnifican por
encima de la presunta inocencia, la justicia, la confianza.
Eso de que los niños nunca
mienten es llevado al extremo en esta pequeña comunidad danesa hasta condenar a
Lucas a la más severa exclusión. El relato es cruel con su personaje, al cual
martillea constantemente. “La Caza” presenta a Lucas como un tipo modelo,
amable y cortés y al que le van bien las cosas (divorciado, pronto su hijo
comenzará a vivir con él, está iniciando una nueva relación) para
posteriormente condenarlo, algo doloroso para el espectador, conocedor de los
detalles de los hechos que los habitantes del pueblo desconocen. La narración,
lenta y firme, e inclemente con su protagonista se convierte en insoportable
para el que asiste a la sucesión de los hechos, el cual, por momentos, desearía
que del honrado y sosegado Lucas surgiese una especie de Dustin Hoffman recien
salido de “Perros de Paja”, más cuando un halo de tragedia sobrevuela un relato
que gira alrededor de una comunidad con aceptado gusto por las armas, en otra
insinuada crítica de Vinterberg hacía el
sistema.
La pulcra realización del director danés se apoya en la incomensurable interpretación de un contenido
Mads Mikkelsen, habitual villano (lo tenemos actualmente ejerciendo de Hannibal
Lecter en la serie de la NBC, "Hannibal") cuyo entregado papel como el maestro calumniado
encuentra su culmen en la secuencia final de la iglesia. Un trabajo que bien
vale su premio a Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes.
Los Premios del Cine Europeo
también recompensaron el guión de esta drama terrorífico y angustioso capaz de
impactar e incomodar a la vez que sirve como eficaz denuncia de una sociedad
actual que encuentra en el ajusticiamiento un escape a sus temores e
insatisfacciones más ocultos y como estudio del impacto de una mentira para
damnificar una vida.
17 abril 2013
7 VIDEOS DEL 17 DE ABRIL
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16 abril 2013
"TIPOS LEGALES"; A LA VEJEZ,VIRUELAS
Mientras Michael Haneke nos
aterraba con su severa y realista visión de la tercera edad en “Amour”, “Tipos
Legales” aterriza en la cartelera apenas
unos meses después para decirnos que la vejez no es tan desoladora. En realidad, es casi una práctica habitual en Hollywood que todo actor con
mayúsculas se guarde para sí una película ligera y despreocupada que sirva de reencuentro con
amigos de la interpretación, con la que relajarse y disfrutar de un plácido y nostálgico
rodaje y que, por supuesto, tenga a la vejez como base del relato. Lo hizo
Clint Eastwood con “Space Cowboys” o Jack Nicholson con “Ahora o nunca”.
También habló de la tercera edad, Dustin Hoffman en su tardío debut en la
dirección con “Quartet”. Ahora, Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin
hacen lo propio con “Tipos Legales” dirigida por Fisher Stevens, aquel que
fuese novio de Phoebe en “Friends” y protagonizase “Cortocircuito”.
No esperen nada memorable de “Tipos
Legales”. Se trata de un producto inofensivo, carente de cualquier pretensión, fácilmente
digerible y algo olvidable cuyo principal cometido es hacer pasear la mirada
cómica y despreocupada de grandes glorias de Hollywood. Porque este es, sin duda, un vehículo, ya no para el lucimiento, sino para el pasatiempo de Pacino, Walken y compañía, cargado de guiños a interpretaciones pasadas y chistes fáciles. Hubo una vez en que Pacino metido en la piel del agresivo Tony Montana sacó a bailar a Michelle Pfeiffer, y en que bailó un tango a ciegas que le proporcionó un Oscar. En "Tipos Legales", Pacino saca a bailar a una joven cualquiera, no sin rogarselo previamente. Para recordar tiempos mejores. Para que rememoremos que una vez Pacino fue grande. Para detectar que el bueno de Al sabe que cualquier tiempo pasado fue mejor y que alberga cierto sentido de la parodia.Entre batallitas, abusos de viagra y correrias nocturnas en slow-motion que puedan recordar furtivamente a "Jo,que noche" (esa irrupción de Vanesa Ferlito, la bailarina de "Death Proof"), la película de Stevens apunta levemente un par de tramas de fondo que permitan a "Tipos Legales" no ser una película que no tenga absolutamente nada que contar. Una misión a ejecutar por Walken que afecta directamente a Pacino, un nieta a la que visitar cada día, un rescate de un geriatrico con final fatal pero feliz. Detalles que permiten avanzar a una película prejubilatoria pero entrañable por inocua y simpática. Al fin y al cabo ¿por qué ibamos a negarle el divertimento a unos mayores que lo han sido todo?.
08 abril 2013
"EFECTOS SECUNDARIOS": DEPRESIONES QUE MATAN
Nunca he acabado de creer la
jubilación anticipada de Steven Soderbergh, por mucho que el director norteamericano
se haya encargado de confirmar una y otra vez su retirada del mundo del cine.
Desde 2011 en que surgieron las primeras noticias de su marcha, el realizador
de “Traffic” ha encadenado un producto tras otro, alternando géneros y encargos
de la industria con proyectos más personales. Ahora Soderbergh vuelve a asegurar
que lo deja y que “Efectos secundarios” será su última película, aunque yo me
reafirmo en pensar que la sutileza y el mimo con que Soderbergh maneja este título
lleno de juguetones giros argumentales no son propias de alguien hastiado y fatigado
de ocupar la silla de director.
“Efectos secundarios” se fija en
los antidepresivos, los ansiolíticos y las depresiones en la gran ciudad. La
necesidad de terapia como solución a los males y traumas heredados. En su
arranque podría ser la película de cabecera de todo visitador médico, con sus
anuncios de pastillas, sus acuerdos entre farmacéuticas y profesionales para
potenciar medicamentos (algo a lo que ya se acercase Soderbergh en la
reivindicable “Contagio”) y la confianza ciega del paciente en los fármacos. En
definitiva, el drama de una joven sumida en problemas psicológicos que coquetea
con el suicidio como escape a su abatimiento personal. Pero Soderbergh no está
conformando precisamente un drama sobre la psique y las soluciones que la
sociedad actual ofrece sino que, frívolamente, está armando con suma
inteligencia una revoltosa cinta de suspense más próxima al thriller de
constantes hitchcockianas cuyos sorpresivos y repetidos desvíos de su trama
original mantienen en vilo al espectador mientras su guión coquetea con los
falsos culpables y las intrigas paranoicas. En esa misión, las
interpretaciones de su cuarteto protagonista; Jude Law, Rooney Mara, Catherine
Z.Jones y Channing Tatum colaboran a sembrar el desconcierto y la duda en el
espectador sobre lo que está presenciando, ajustándose a unos personajes que
son presentados con multitud de interrogantes tras ellos.
Si estaban convencidos de estar
ante un film de denuncia social farmaceutica, Soderbergh se la ha jugado. El director
pone el piloto en modo “Erin Brockovich” para acabar transformandose en un
sucedaneo de Brian De Palma dejando de la lado las posibilidades sociales del
relato y optando por un divertimento inteligente y revoltoso. Porque puestos a
jubilarse, ¿Qué mejor que hacerlo con un entretenimiento como "Efectos
secundarios”?
26 marzo 2013
HOLLYWOOD SE MUEVE, 12 PROMESAS DEL 2013
ZOE KAZAN: La nieta del controvertido y excelente director Elia
Kazan (“Un
tranvía llamado deseo”, “La ley del silencio”, “Esplendor en la hierba”) se
asomó tímidamente en la gran pantalla como furtivo ligue del personaje de
Leonardo Di Caprio en la estupenda “Revolutionary Road” de Sam Mendes.
Anteriormente había tenido papeles menores en títulos como “En el valle de
Elah” o “Me and Orson Welles” de Richard Linklater junto a Claire Danes o Zac
Efron. Alternó pequeñas obras de teatro
en Nueva York con apariciones en la pequeña pantalla (“Bored to death”) y con
testimoniales papeles secundarios que le llevaron a encarnar a la hija de la mismísima Meryl Streep
en “Si fuera fácil”, a unirse a otro aprendiz de Woody Allen como Josh Radnor
en su debut tras las cámaras, “Happythankyoumoreplease” o a formar parte junto
a Michelle Williams del reparto del western indie “Meek´s cutoff” en el que
además conoció a su pareja en la actualidad, Paul Dano. Junto a él protagonizó
su primer protagonista hasta la fecha y la película que le ha dado a conocer,
“Ruby Sparks”, no solo como actriz sino también como escritora. Su guión,
original, divertido, romántico para la película del dúo formado por Johnatan
Dayton y Valerie Faris (“Pequeña Miss Sunshine”) ha puesto a Kazan de moda.
Estará liderando junto a Michael Stahl-David un romance con toques
sobrenaturales titulado “In your eyes” con guión original de Joss Whedon, y
protagonizará otra comedia romántica indie, “The Pretty one” en la que toma la
personalidad de su hermana gemela fallecida. Y para no salir del género de
comedia romántica, Kazan estará junto a Daniel Radcliffe en “The F Word”, cuyo
guión lleva tiempo formando parte de la llamada “black list” o listado de
mejores guiones no rodados.
SAM CAFLIN: Iba para futbolista del Norwich City cuando giró sus
intereses y tomó la decisión de enrolarse al Norwich's Theatre Royalclases en
lugar del filial del equipo inglés. Su primera aparición fue en la pequeña
pantalla con la producción que adaptaba el best seller de Ken Follet, “Los
pilares de la Tierra” donde perdió media oreja por encarnar al leal Richard de
Kingsbridge. Encandenó este trabajo con el de otra miniserie británica, “Any
Human Heart” donde interpretó el personaje del novelista Logan Mountstuart en
sus años mozos (personaje que también interpretaron Matthew Mcfayden y Jim
Broadbent). Otra producción televisiva, en este caso en forma de largometraje,
“United”, unió sus dos pasiones, el fútbol y el cine, recreando la historia de
los Bubsy Babes y el trágico accidente de avión que acabó con una de las
mejores generaciones de futbolistas que ha tenido el Manchester United. Y de
ahí su salto a Hollywood con “Piratas del Caribe, en mareas misteriosas” donde
sacó a relucir su vena aventurera y romántica al enamorarse de la sirena
encarnada por Astrid Bergès-Frisbey. Sumar otra superproducción hollywoodiense
como “Blancanieves y la leyenda del cazador” le colocó definitivamente como una
de las nuevas promesas a tener en cuenta. Pudo ser Harry Osborn en la secuela
de “The Amazing Spiderman”, sin embargo sí lo veremos en “The quiet ones”, una
de terror que coprotagoniza junto a Jared Harris (Pryce en “Mad Men”),
encarnado al novelista Robert Graves en “The Laureate” y como pareja de Lily
Collins en la romántica “Love, Rosie”. Pero, sin duda, la película que hará de
él una estrella adolescente será la segunda entrega de “Los Juegos del Hambre”
donde se pondrá en la piel de Finnick Odair, uno de los campeones de los
juegos.
JUNO TEMPLE: Es hija del cineasta Julien Temple, responsable de
diferentes documentales de los Sex Pistols o de Joe Strummer y por eso debutó
en el cine con una pequeña aparición en “Vigo, historia de una pasión” sobre la
figura del director Jean Vigo y dirigida por su padre, así como también en
“Pandaemonium”, dirigida igualmente por Temple. Desde entonces se ha convertido
en una actriz hiperactiva. Fue hija de Cate Blanchett en “Diario de un
escándalo”, prima de Keira Knightley y Saoirse Ronan en “Expiación”, traicionó
a Ana Bolena (Natalie Portman) en “Las hermanas Bolena” e hizo sus pinitos en
la comedia adolescente con “Supercañeras” y “Megapetarda”. Además de todas
ellas, aportó su granito de arena a “Año Uno”, con Jack Black, “Cracks”,
dirigida por Jordan Scott, hija de Ridley Scott, la fantástica “Las vidas
posibles de Mr.Nobody”, en “Greenberg” junto a Ben Stiller, en el reboot de
“Los tres mosqueteros” o como amiga de Selina Kyle (Anne Hathaway) en la última
entrega de la saga Batman
de Nolan. Tanto trabajo ha acabado por proporcionarle papeles protagonistas,
“Jack and Diane”, una historia de amor entre dos chicas adolescentes, “Magic
Magic” del chileno Sebastián Silva junto a Michael Cera, en “Killer Joe” de
William Friedkin, en la comedia fantástica “The Brass teapot” o al lado de
Amanda Seyfried en “Lovelace” el biopic de Linda Lovelace. Seguramente “Horns”
la adaptación de la novela de Joe Hill, “Maleficent” la versión del cuento “La
bella durmiente” junto a Angelina Jolie y la secuela de “Sin City” la coloquen
definitivamente como estrella en ciernes.
ARMIE HAMMER: Cuidado, no es Arnie, es Armie, con M, y no tiene un
hermano gemelo aunque David Fincher nos hiciese creer lo contrario en “La red
social”. El era Cameron Winklevoss y Tyler Winklevoss en la película de
facebook y ella supuso el descubrimiento de este actor de 27 años que ha sido
elegido por la CinemaCon de Las Vegas como la “Estrella Masculina
del mañana”. Lo será, a buen seguro, si la superproducción “El llanero
solitario”, una suerte de Piratas del Caribe en el Oeste, al lado de Johnny
Deep da resultado en taquilla. Entre sus trabajos hasta la fecha, además de
haber trabajado con Fincher, se encuentran las colaboraciones en las
televisivas “Verónica Mars” y “Gossip Girl”, su papel de protegido de John
Edgar Hoover en “J.Edgar” de Clint Eastwood, o haber sido el príncipe azul de
“Mirror Mirror”. Estará en dos thrillers “By virtue fall” junto a Eric Bana, y
“2:22” que protagonizará, y en “Serpent Girl” un drama romántico junto a Malin
Akerman y Kate Bosworth. En su biografía personal y rosa se puede añadir que
conoció a la que ahora es su mujer, la también actriz Elizabeth Chambers,
repostando en una gasolinera de lo que deducimos que las gasolineras son los
nuevos bares.
QUVENZANHE WALLIS: La pequeña Quvenzanhe, de nombre harto complicado
aportó inocencia al poético relato de Behn Zeitlin en “Bestias del sur
salvaje”, lo que le valió una nominación al Oscar para la historia (la más
joven en ser nominada en la categoría de Mejor Actriz Principal y la primera
persona nacida en el siglo XXI en recibir la nominación a los Premio de la
Academia) y la posibilidad de pasearse por las alfombras rojas de los
diferentes premios junto a su bolso con forma de perro. Candidez y talento a
partes iguales para la
pequeña Hushpuppy que con tan solo 9 años ya rueda a las
ordenes de Steve McQueen, “Twelve years a slave” junto a Michael Fassbender,
Brad Pitt o Benedict Cumberbatch y ha sido elegida como la huérfana protagonista
de la nueva versión de “Annie”, el musical que producirán Will Smith y Jay-Z
con guión de Emma Thompson. Entre tanto Quvenzanhe (su nombre es una
combinación de las primeras letras de los nombres de sus padres y de una
palabra en suajili) estudia tercer grado en la escuela Primaria Honduras,
en Houma.
DANE DEHAAN: Era el adolescente más atormentado de los tres a los
que les llovieron poderes especiales en el sorprendente found-footage
“Chronicle”. Con un leve parecido al Di Caprio de películas como “A quien ama
Gilbert Grape?”, Dehaan había aparecido previamente en series televisivas como
“In treatment” o “True Blood” antes de dar su salto al cine con la película de
John Sayler, “Amigo”, junto a Chris Cooper. Spielberg lo reclutó para un
pequeño papel en “Lincoln” y se unió a otra promesa, Juno Temple en la indie
“Jack and Diane”. También estrenará “Lawless” al lado de Jessica Chastain, Shia
Laboeuf o Tom Hardy, estará en el drama protagonizado por Ryan Gosling y
Bradley Cooper, “Cruce de caminos” y en el retrato de la generación beat “Kill
your darlings” con Elizabeth Olsen, Daniel Radcliffe y Michael C. Hall y será
uno de los protagonistas de “Devil´s knot” la nueva película de Atom Egoyan.
Pero sin duda será su rol como nuevo Harry Osborn, tomando el relevo de James
Franco en “The Amazing Spiderman 2”
el que multiplicará su fama dentro de la industria y hará su rostro más
conocido para el espectador.
FELICITY JONES: Esta británica, de Birmingham para más señas, de 29
años lleva un largo tiempo trabajando en diferentes productos cinematográficos
y televisivos en su país natal. Desde la serie de Channel 4, “Cape wrath” hasta
hacer acto de presencia en un capítulo de “Doctor Who” o rodar una nueva
versión televisiva de “El diario de Anna Frank”. “Retorno a Brideshead” de
Julian Jarrold fue su primer papel de importancia para la gran pantalla que
encadenó con otro relato clásico, “Cheri” de Stephen Frears. El duo Gervais-
Merchant la ficharon para su comedia nostálgica “Cementery Juntion” (“Cruce de
destinos”) y Julie Taymor le dio el rol de Miranda en su acercamiento a “La
tempestad” de Shakespeare. No dejo de trabajar en Inglaterra, “Albatross”,
“Hysteria” o “Cheerful weather for the weeding” antes de dar su salto a
Hollywood con “Like Crazy” donde mantenía un constante “ahora te quiero, ahora
no te quiero” con Antón Yelchin en un acercamiento indie y melodramático a las
relaciones a distancia con la que ganó el premio de “Mejor Nueva Actriz” del National
Board of Review compartido con Rooney Mara. Por cierto, la mismísima Jennifer
Lawrence era su rival amorosa en aquella cinta. Próximamente
estrenará “Breathe in” coprotagonizada por Guy Pearce y será la novia de Jonah
Hill en “True Story”. Será la amante de Charles Dickens (Ralph Fiennes) en “La
mujer invisible” que el propio Fiennes dirigirá. Al igual que Dane Dehaan, con
“The amazing Spiderman 2”
dará su salto definitivo a Hollywood. Se rumorea que podría meterse en la piel
de Felicia Hardy, la gata negra.
DOMHNALL GLEESON: Si su apellido os hace pensar que Domnhall pueda
ser hijo de Brendan Gleeson (“Escondidos en Brujas”, “The Guard”, “Gangs of New
York”) estáis completamente en lo cierto. Su cabello rojo, su aspecto puramente
irlandés y su fuerte presencia en pantalla corroboran eso de “de casta le viene
al galgo”. Además Domhnall ha salido inquieto y no solo actúa, sino que también
escribe y dirige obras de teatro. Una de sus primeras apariciones en pantalla
fue en el cortometraje “Six Shooter” (de Martin Mcdonagh, director de “7
psicopatas”) junto a su progenitor. Repitiría con su padre en el largo “Studs”
y figuraría en la perruna “A dog year” que protagonizaba Jeff Bridges. Completó
el reparto de “La recompensa”, de nuevo junto a su padre y al lado de Cillian
Murphy, Gabriel Byrne o Jodie Whitaker. Protagonizó la irlandesa “Sensation” y
junto a Carey Mulligan o Keira Knightley figuró en “Nunca me abandones”. Fue el
hermano mayor de Ron Weasley en “Harry Potter y las reliquias de la muerte”
(partes 1 y 2) y su amigo Jeff Bridges le llevó hasta “Valor de ley” de los
hermanos Coen. Instalado completamente en Hollywood fue un informático completamente
drogado en la expeditiva “Dredd”, se enamoró de otra promesa, Alicia Vikander
en “Anna Karenina” de Joe Wright y protagonizó de nuevo en las islas, el primer
episodio de la segunda temporada de “Black Mirror” como novio (vivo o revivido)
de Haley Atwell. El experto en comedias románticas Richard Curtis lo ha elegido
como protagonista de “About time” donde compartirá planos con Zooey Deschanel y
Rachel McAdams y formará parte de una banda de rock unido a Michael Fassbender
en “Frank”. Y como la familia siempre tira mucho, su último proyecto hasta la
fecha lo volverá a reunir con su padre en “Calvary”, dirigidos por John Michael
McDonagh, (hermano de Martin y director de la negrísima “The Guard”).
BELLA HEATHCOTE: Un rostro bonito, reconocimiento general como una
de las nuevas it-girls de Hollywood y alguna que otra portada en publicaciones
como Interview, Vogue, o Nylon, han disparado el nombre de Bella Heathcote como
una de las jóvenes actrices a tener en cuenta. Esta australiana de 25 años fue
esa joven de la que Johnny Deep
se enamoraba perdidamente en la última cinta de Tim Burton, “Sombras
tenebrosas”. Ese fue su primer paso en Hollywood puesto que antes se había
consolidado como una popular actriz en su Australia natal gracias a la serie
televisiva “Neighbours”. Debió salir en “Mátalos suavemente” de Andrew Dominik
porque yo no la recuerdo en pantalla y su nombre solo aparece como
agradecimientos y no está acreditada oficialmente. Estará próximamente en la
indie “Not fade away” donde repetirá con James Gandolfini y en la nueva
comedia, aún sin título, que protagonizan Marisa Tomei y Hugh Grant. Además su
nombre encabeza los créditos de “The Curse of Downers Grove” con guión de Bret
Easton Ellis.
EZRA MILLER: Si hubiera un remake de “The Rocky Horror Picture
Show”, Miller debería interpretarlo. Este norteamericano de apenas 20 años
apenas ha necesitado un par de títulos para llamar la atención con su
espontaneidad y carácter. Con aspecto de chico rebelde, declaradamente
homosexual y con un algunos asuntos de drogas en su historial delictivo, Miller
empezó a hacerse notar con su aparición recurrente en la serie
“Californication” y en un pequeño y coral título indie, “Another Happy Day”
junto a Ellen Barkin o Demi Moore pero fue en “Tenemos que hablar de Kevin”
(Lynne Ramsey) donde su composición de hijo casi demoníaco de Tilda Swinton
acaparó alabanzas. Si consiguió destacar en la película de Lynne Ramsey no lo
hizo menos en “Las ventajas de ser un marginado” adorable film de despertar
adolescente donde se adueñaba de todos los planos en que aparecía junto a Logan
Lerman o Emma Watson. Aunque de momento solo tiene previsto el rodaje de la
nueva versión del “Madame Bovary” de Flaubert junto a Mia Wasikoswka y Paul
Giammati, a buen seguro a Miller le espera una prometedora carrera por delante.
ALICIA VIKANDER: Perfecta dentro de su vestido de color verde,
Vikander desfiló por la alfombra roja de los pasados premios Oscar acaparando
la atención de los flashes y recibiendo los halagos de los expertos en glamour
hollywoodiense. ¿Quién era esa joven de llamativa belleza y elegancia?. Ni más
ni menos que una actriz sueca de 25 años que paralelamente había estrenado dos
películas nominadas en diferentes categorías de la 85 edición de los Premios
Oscar. La danesa “Un asunto real” donde era la joven amante del triangulo
amoroso de la candidata al premio a película de habla no inglesa y de otra
historia de época como “Anna Karenina” donde casualmente se veía inmersa en
otro amor a tres bandas siendo desplazada por Aaron Johnson y querida por
Domnhall Gleeson. Precisamente, la película de Joe Wright es su primera
incursión en la gran industria. Anteriormente había acumulado papeles en su
país natal. Estará en “The Seventh Son” la adaptación de “El aprendiz del espectro”
otra saga literaria de corte fantástico. Compartirá en ella pantalla con
Julianne Moore, Jeff Bridges y Ben Barnes. También aparecerá en “The Fifth
Estate” la narración del asunto Wikileaks que dirige Bill Condon con Beneditc
Cumberbatch como Julian Assange y en “Son of a gun”, thriller australiano al
lado de Ewan Mcgregor. Hay Alicia para rato.
ALDEN EHRENREICH: Su nombre es más facil pronunciarlo que
escribirlo. Cuentan que fue Steven Spielberg quien lo descubrió en el bar
mitzvah de un amigo y lo introdujo en la industria. Hizo su
debut en televisión en episodios de “Sobrenatural” o “CSI” y siendo un completo
desconocido, Francis Ford Coppola lo eligió para protagonizar “Tetro”, el cual
debió quedar encantado con él porque se lo recomendaría a su hija Sofía para un
pequeño papel en “Somewhere” y repetiría con él en la inédita “Twixt”. Su carta
de presentación al gran público viene con ese pseudoCrespúsculo llamado
“Hermosas Criaturas” claramente enfocado al público adolescente. Sin embargo
las intenciones de Ehrenreich no son la de ser un nuevo Robert Pattison ídolo
de masas juveniles y sí están más cerca de formar parte de proyectos de más
enjundia. Lo veremos en “Stoker”, el debut hollywoodiense de Park Chan-Wook con
Mia Wasikowska y Nicole Kidman y en “Blue Jasmine”, la última película de Woody
Allen. 18 marzo 2013
"ANNA KARENINA": SE ABRE EL TELÓN
Joe Wright llegó para darle brío a la habitualmente academicista óptica del cine sobre el relato decimonónico para, de paso, establecerse como un virtuoso realizador empeñado en hacer del plano secuencia una seña de identidad. Lo que empezase como un diálogo bailado entre Keira Knightley y Matthew Mcfayden con una cámara que acompañaba sus acompasados movimientos sin pestañear, se transformó en un poderoso y bellísimo travelling que seguía el paseo de James McAvoy por la desolada orilla del mar de Dunkerque donde el doloroso canto coral de los soldados británicos se alternaba con la ejecución de unos caballos y el rodar rutinario de una noria sobre un manchado cielo gris. En un arranque de postmodernidad, Wright cambió la mirada inocente de “Orgullo y prejuicio” y la bélica de “Expiación” por el thriller europeizado en “Hannah” colando su cámara en un aeropuerto y realizando un trayecto sin cortes hasta la estación de un metro que suponía una nueva filigrana en su carrera. Ahora,Wright vuelve a su terreno predilecto, la adaptación de época, en este caso abordando la adaptación de la “Anna Karenina” de Leon Tolstoi, para con ella, dar un paso más en su arriesgada idea formal del cine.
Nuestra mente esquemática tendrá que tomarse un tiempo hasta asumir lo que Wright plantea con “Anna Karenina”. Estamos en un cine, pero contemplamos un teatro. En continuo movimiento y sin patio de butacas, con decorados oscilantes y bambalinas que entran en el juego de la historia sin cortarse un pelo. Una apuesta ambiciosa. Sorprendente sin duda, pero definitivamente genial cuando embobados asistimos a una carrera de caballos entre cortinas o a una estación de trenes insertada entre plató y plató. Wright vuelve a ganarnos la partida. A entusiasmarnos con su orquestada y portentosa puesta en escena en un nuevo desafío que arroja otra aportación fabulosa a la nómina de hallazgos visuales del cine más reciente.
Pero, ¿y la adaptación de Tolstoi?. Es inevitable que la historia de lealtad, pasión y clases que propone la obra del autor ruso quede relegada a un segundo plano por el personalísimo concepto visual de la película, sin embargo la narración consigue sobresalir por su ingente y majestuoso diseño de vestuario (premiado con el Oscar), por el ferreo dominio teatral de su guionista (Tom Stoppard, “Shakespeare in Love”), por la siempre inteligente presencia de Jude Law y por una acertada nomina de secundarios en la que Domnhall Gleeson (hijo de Brendan Gleeson y visto en el primer episodio de la segunda temporada de “Black Mirror") y Alicia Vikander (“A royal affaire”) son capaces de aportar naturalidad al relato secundario de la obra. Y es que en lo que al asunto principal se refiere, las idas y venidas románticas, adulteras y sociales de Anna Karenina (una Keira Knightley cuyos tics demuestran que lo de “Un método peligroso” no fue un simple desliz) y el conde Vrosky un Aaron Taylor-Johnson demasiado tierno para caber en su bigote y en su papel de seductor amante de la dama, la química brilla por su ausencia, lastrando el relato y repercutiendo sobre la fuerza de su melodrama y su lectura acerca de la fidelidad, el decoro y la hipocresía de la alta sociedad.
Si “Los Miserables” de Tom Hopper encontró en la austeridad de su puesta en escena una bofetada a sus intenciones, entonces “Anna Karenina” en su exceso formal debería encontrar la gloria…o es que acaso nos hemos instalado en la vulgaridad, haciendo bueno el famoso dicho de la virtud del término medio.
11 marzo 2013
"LOS AMANTES PASAJEROS"; COMEDIA SIN ALAS
La comedia es un recurso para los
tiempos de crisis. Así lo entendieron Capra y Lubistch en los depresivos años
30 y así lo ha sentido Pedro Almodovar, una de las figuras más representativas
y influyentes de nuestro país, el cual ha querido poner su granito de arena a
la pobre situación social española actual ofreciendo al espectador una comedia
pura, de esas que no frecuentaba desde hacía un largo tiempo.
Mucho tiene que agradecer la comedia
a Almodovar, y Almodovar a la comedia. Llegaron a estar tan unidos que hasta se
acuñó el término de “comedia almodovariana”, casi un subgénero en si mismo al
que le llovieron posteriores imitadores. Pero el manchego se pasó al melodrama
y encontró allí su hábitat natural. Sustituyó su carácter underground por las
formas sofisticadas, se depuró como cineasta, se convirtió en un elegante
esteta y pulió su escritura hasta conseguir complejas historias que tuvieron su
reconocimiento en forma de Oscars. Ahora, en su vuelta al género que le vió
nacer, Almodovar quiere ser aquel director irreverente y atrevido que un día
creó escuela pero sin abandonar la experiencia adquirida con el paso del tiempo
y lo cierto es que en la tirada, los dados no arrojan una buena jugada.
“Los amantes pasajeros” es loable
en sus intenciones pero fallida en todo lo demás. Una comedia anacrónica,
nacida vieja, repleta de estereotipos y situaciones forzadas. Una suerte de “Aterriza
como puedas” amanerada y loca con la grave carencia de un hilo conductor, tan a
la deriva como el vuelo de la compañía Península con destino Mexico el cual
ejerce de arma simbólica de la sociedad actual (una clase turista aletargada,
una tripulación inepta y una primera clase corrupta y viciada) además de servir
de plató para la interacción de un reparto coral desequilibrado donde
contrastan interpretaciones esforzadas de Carlos Areces o Javier Cámara con
otras menos inspiradas de Blanca Suarez o Miguel Ángel Silvestre.
Y es que Almodovar ha querido hacer reir con chistes
de homosexuales, mamadas, drogas y alcohol, algo que en los 80 podía sonar
transgresor, pero que hoy es un recurso gastado. Ha acumulado personajes y
tramas que fluctúan por el metraje sembrando la descompensación generalizada en
la película (tan pronto cobra un interés especial la historia de Guillermo
Toledo y Blanca Suarez como desaparece del mapa sin solución a la vista) e
introducido paralelismos con la realidad social demasiado esteriles y toscos (aeropuertos
fantasmas, cajas de ahorro manchegas intervenidas). Hay una evidente falta de
espontaneidad, de frescura en el humor empleado. El disparate no es tal. El
enredo no tiene una base sólida. Sólo la gestualidad innata de Carlos Areces, la
veteranía de Cecilia Roth o el desatado “I´m so excited” insertado bruscamente,
por cierto, en medio de la nada, salvan ligeramente la función de un fracaso
mayor. El desafortunado resultado global de “Los amantes pasajeros” se podría
sintetizar en la música de Alberto Iglesias, autor cuya sincronía con el cine
de Almodovar es sobresaliente y cuya partitura para la ocasión (de nuevo
sobria, refinada, de quilates) lucha constantemente por encajar con el tono
burdo y atropellado de la película de Almodovar, no encontrando en ningún
momento el lugar y la situación adecuada en la que poder colaborar con el
desarrollo de la historia. Ejemplo claro de que el manchego no ha sabido
manejar los elementos, mostrándose algo desubicado en un género puro que no
frecuentaba desde “Mujeres al borde de un ataque de nervios”.
Hasta el mejor escribano echa un
borrón. Almodovar ha fallado en su circunstancial retorno cómico habiendo
dejado claro, eso sí, que lo suyo es el melodrama y que su siguiente película
transitará por estos terrenos.
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