Estoy convencido que tras “Una
vida en tres días” es posible instaurar definitivamente un nuevo subgénero, el de “películas
con Kate Winslet en vestido camisero” o el de “películas con Kate Winslet de
ama de casa con pelo churretoso”.
La sensación de “esta peli ya la
he visto” cuando dan comienzo los primeros minutos del último trabajo de Jason
Reitman ("Juno") es innegable; a la ganadora del Oscar por “El lector” la hemos visto
haciendo sus labores del hogar de semejante guisa en numerosos títulos donde
además ejerce de sufridora madre. El más evidente, “Revolutionary Road”, cinta
melodramática con no pocos puntos en común con la cinta que nos ocupa.

Más cercana a una novela rosa de
Danielle Steel que a la anterior y reivindicable película de Reitman, “Young
Adult”, “Una vida en 3 días” supone la inmersión del director norteamericano en
un terreno inexplorado, menos audaz e inesperadamente trasnochado para alguien
que ha utilizado el cinismo y el humor en obras como “Gracias por fumar” o “Up
in the air”. La historia de un preso fugado de la carcel, insospechadamente dulce como un pastel de melocotón recién horneado,
que secuestra a una madre incapaz de superar su reciente separación y a su hijo
en pleno descubrimiento carnal, y que antes que salvar su pellejo prefiere arreglar
las tuberías oxidadas de esta familia desestructurada, es inverosímil a todas
luces y únicamente creíble a ojos de alguien que haya fantaseado con recibir la
visita inesperada durante un fin de semana de un musculado, sudoroso y
complaciente desconocido.

Solo la mirada de Reitman al
periodo iniciático hacía el amor y el sexo del preadolescente en los últimos
días de verano (el “labor day” americano que se celebra a principios de
Septiembre) agitada por la irrupción del adorable fugado, logra contener
ciertas dosis de verdad y tacto, aunque es una lástima que el propio director
se encargue de estropearlo con una secuencia almibarada hasta la hiperglucemia que
nos remite a los mejores trabajos en arcilla de la película “Ghost”.
Para estar así, mejor que Reitman deje los melocotones y vuelva a los cigarrillos y Winslet cuelgue el delantal.
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