4 de agosto de 2005

Jean Pierre Jeunet encontró en Audrey Tatou a ese rostro dulce con el que dar el toque poético y bello a sus películas.
Audrey Tatou fue la Amelie Poulain de esa película ágilmente narrada, repleta de originalidad, colores, bonitos lugares parisinos y maravillosa musica, que era "Amelie".
Con "Amelie", Jeunet, director de gran reputación en Europa e incluso en Hollywood, donde llegó a dirigir la tercera parte de la saga "Alien", logró su gran obra y la verdadera demostracion de su mundo fílmico y sus ambiciones cinematograficas.

Sin abandonar ese tono lírico que tenia "Amelie", el director francés volvió a escoger a Audrey Tatou, para hacer de "Largo Domingo de noviazgo" una especie de "Amelie" postbelico, menos alegre y mas dramático.

Y es que "Largo Domingo de noviazgo" cuenta con todas las constantes del cine que respira Jeunet; una preciosa banda sonora, en este caso compuesta por Angelo Badalamenti, una genial fotografía, idonea para una cinta enmarcada en tiempos de la Primera Guerra Mundial y llena de tonos sepia y dorados y sobre todo una historia donde la protagonista vuelve a ser una dulce chica en busca de un amor, en esta ocasión desaparecido tras el conflicto bélico.

En un primer momento, "Largo Domingo de noviazgo" nos recuerda no solo a las aventuras de la señorita Poulain, sino tambien a la obra maestra de Stanley Kubrick, "Senderos de Gloria", tambien situada en la Primera Guerra Mundial y donde igualmente eran juzgados unos soldados.
Pero pronto se abandonará ese tono serio, con sangre, muerte y tiroteos, desmarcandose la cinta de la típica narración bélica para adentrarse en una romántica historia de fidelidad, con la busqueda que realiza Tatou de su desaparecido soldado amado, muy al estilo de otra cinta cercana en edad a "Largo Domingo de noviazgo", "Cold Mountain", donde Nicole Kidman esperaba de la misma manera a su desaparecido Jude Law.

Si bien, Jeunet cuenta esta historia de amor a modo de un extraño thriller policiaco, contandonos subhistorias de personajes secundarios, retrotrayendose al pasado y dando importancia a los pequeños detalles, como ya hizo en "Amelie", pero que ahora tendran una importancia trascendental en la trama al ir transformandose en pistas que ayudarán a la protagonista en la busqueda de su amado.
Estos pequeños detalles eran un verdadero hallazgo y una delicia en "Amelie", pero en la película que nos ocupa, la enorme cantidad de datos, por mínimos que sean, terminan confundiendo al espectador.

"Largo Domingo de noviazgo" peca de excesiva informacion, nombres de dificil recuerdo y detalles explicados de una manera tan rapida y confusa en cada dialogo que no es extraño que el espectador pueda verse perdido. Un claro ejemplo lo encontramos en este frase de dialogo; "Si Manech llevaba un guante rojo que se lo había dado Benoit, entonces las botas alemanas no las llevaba Ange y Manech está vivo".

Esto, sin embargo, ocurre en cierta fase de la cinta, que va ganando en interés conforme avanza el metraje y que goza además de ciertos autohomenajes del propio Jeunet y hacía otros como el que dedica el director a la figura del cómico francés, Jacques Tati en "Dia de Fiesta", con las escenas de esa bici que siempre derrapa en la grava.

Posiblemente uno de los mejores momentos de la película está en una de las historias paralelas que narra Jeunet, concretamente aquella en la que Jodie Foster hace una breve pero impecable aparición, en su primera colaboracion francesa hasta la fecha.
La sensacion final de "Largo Domingo de noviazgo" es grata, impecable tecnicamente hablando, con grandes y emotivos momentos y donde Jeunet demuestra tener bien claro cual es su manera de hacer y ver el cine, explotando su personal visión al máximo. Lo volverá a hacer.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

1 comentarios

  1. No podía estar más de acuerdo. Esta película es una nueva muestra del conglomerado de fascinantes elementos que en mi opinión hacen a Jeunet uno de los directores más personales del momento. Cierto que esta cinta ha de verse más de una vez para digerir tal cúmulo de datos para desentrañar la trama; pero no cuesta nada revisionarla tantas veces como haga falta, pues es visual y narrativamente apabullante, y sus personajes levantan interés; como siempre en este director. De un romanticismo arrollador, como a mi me gusta. Entrelaza hábilmente historia de amor, con secuencias bélicas que quitan el hipo, la historia de la investigación de la protagonista, y las historias individuales de cada personaje; a otros les habría salido algo incomestible; pero a Jeunet, una gozada. Creo que se nota demasiado mi entusiasmo ante el cine de este tipo.