9 de enero de 2009

Hay en “Australia” ambiciosas intenciones, mucho talento estético pero poca cancha para la sorpresa. Baz Lurhmann, director innovador donde los haya, ha pretendido ponerse épico y romántico, autóctono y aventurero, clásico y moderno. Todo a la vez. El resultado ha sido una cinta extremadamente larga, simplona e ingenua a la par que ampulosa y trillada, que aporta poco más que unos paisajes muy bien fotografiados.

Australia” nos cuenta la historia de Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), aristócrata inglesa que viaja a hasta zona australiana para descubrir la infidelidad de su marido y que acaba luchando por unas tierras, un niño mestizo y un ganado con la ayuda de Drover (Hugh Jackman), un ganadero del cual se enamorará.

Formada por dos tramas separadas por un abrupto cambio de jugada, la cinta del director de “Moulin Rouge” carece de un interés mayor que el que ofrece la amplificada masculinidad de Hugh Jackman para el público femenino y la expresión de los llamativos ojos de Nicole Kidman (lo único destacable en su rostro lleno de botox) para el público del género opuesto. Lurhmann crea el romance entre ambos en un marco de rudeza próximo al western y de invasión japonesa próximo al género bélico. O lo que es lo mismo “Lo que el viento se llevó” versus “Pearl Harbor” versus “Memorias de África”.

La transición entre géneros no acaba ahí, “Australia” arranca como una comedia de guerra de sexos y diferencias de clase (con ecos a “La Reina de Africa”) y transita por los terrenos del cine de aventuras, en este caso de marcado espíritu ganadero, así como también del drama de constantes materno-filiales y amorosas.

El problema viene al querer conjuntar toda esta amalgama de situaciones tan dispares, porque aunque el metraje es largo, no existe tiempo (y parece que tampoco lucidez) para un desarrollo lo suficientemente sólido de tantos asuntos y además sin existir la más mínima intención de prescindir de la oda a una tierra como la australiana (con numerosos planos del paisaje) y el lucimiento del plano estético y visual que siempre se guarda para si, Baz Lurhmann, más propio de un anuncio de perfumes.

8 manos, totalmente incapaces, han intentado dotar de una unidad a un guión que está lleno de situaciones tópicas y mil veces vistas, de diálogos cansinos y de personajes descaradamente planos (véase el “malo” encarnado por David Wenham). En definitiva una película recargada pero alarmantemente vacía en su fondo, incapaz de sorprender, emocionar o maravillar, cuando este era su principal cometido.

En tiempos de crisis mundial, “Australia” ha costado 150 millones de dólares empleados en narrar algo infinitas veces mejor narrado con anterioridad y con menores presupuestos. Sus ínfulas de Oscar, lógicamente, se han quedado en nada y su recaudación mundial está lejos de cubrir gastos. Un batacazo de los que solo se pegan las películas con tales pretensiones.
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Written by Roberto García

Escrito con mucho esmero e ilusión desde Albacete. Comenta si te apetece y si no, escucha nuestro programa de radio, que también tiene su aquel.

2 comentarios

  1. Roberfumi says:

    la expresión de los llamativos ojos de Nicole Kidman (lo único destacable en su rostro lleno de botox).....XD, cuanta razón. Yo es que ya no puedo con ella, por lo que esta peli me da una pereza terrible.

    Se te agradece el comentarla, pero en esta vez no te sigo jeje.

    PD: Ayer vi por fin El Intercambio. Es de esas que aún te retumban en la cabeza al día siguiente, ¡que intensidad!. Y Angelina.....tremenda, ese sombrero, los enormes ojos y los labios rojisimos son un mito desde ya. Eso sí, hoy me veré alguna alegre, que después de Eden Lake y esta no gano para penas jajaja.

    PDII: Si algún día aparezco por Albacete, te tomo la palabra XD.

    Saludos Rob!!

  2. Anónimo says:

    Prometía, prometía... pero se quedó en eso.

    Yo ya ni me acuerdo casi de la película. ¡Lástima!


    Un saludo.